Desde hace dos semanas que estoy durmiendo con la tele
encendida, lo cual me supone un gran problema por un par de razones. Primero,
el control remoto de ésta está malo, por lo que no puedo poner el famoso “sleep”,
si no que tengo que configurar cierta hora para que se apague, lo cual es
bastante engorroso, ya que no siempre me duermo a aquella hora, debiendo
levantarme para volver a configurarla. A esto súmenle el hecho de que se
enciende una lucecita amarilla molesta como ella sola, que es capaz de iluminar
la pieza entera, dándome poca tranquilidad y concentración en mí sueño, lo cual
nos conduce a la segunda razón: me da asco dormir con luces, me gusta la
completa oscuridad para conciliar paz y ordenar un poco mis pensamientos antes
de irme a morfear. Además es sabido que dormir con un estímulo como la
televisión es bastante perjudicial para la salud, concentración, ansiedad, y en
realidad no sé, estoy inventando, pero lo más probable es que afecte esta clase
de puntos vitales. Podría ponerla en mute y dormirme sólo con la luz de los
programas nocturnos, pero esto no es posible en mi caso, lo que nos transporta
a la causa de todo el problema: los muertos.
Los finaos no habitan sólo mi pieza y Peñalolén entero, sino
que están en mi cerebro a cada rato. Voy a entrar a explicar algo que sonará
ridículo en grandes proporciones, pero lo haré igual. Desde hace como una
semana mi mente no está tranquila, no puedo parar de “pensar sensaciones”
asquerosas y angustiantes sobre mí y la gente que me rodea, no hay paz, sólo
hay disenso cerebral. Todo lo había explicado en una entrada anterior, y si la
leyeron sabrán que la única forma de tranquilizarme un poco es hablándome,
balbuceándome y gritándome. Genial no? Pues no, porque esto se pone mejor, ya
que deben sumarle el factor “este sector de Peñalolén está más lleno de muertos
que un cementerio” y “en mi casa, mejor dicho, mi pieza penan”. Yo
creo que con esto se entiende el porqué debo dormir con luz, y más aún, con un
ruido obvio e identificable, sólo de esta manera me puedo privar de mis
preciados momentos de paz y repaso diario, los cuales tan mal me estaban
haciendo, trayéndome basura y vómito mental, lo que siempre daba paso a la
sugestión.
Y eso, esa es mi historia.
(escrito el 20-10-2011)
(ya no lo paso tan mal)